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martes, enero 15, 2008

Imbecilidad autóctona

¿Será por causa del consumismo? ¿Por qué esta imbecilidad cantada a todas voces? ¿Qué le pasa a mi gente? Entiendo, yo fui un joven pendenciero una vez y sé lo que se siente la adrenalina en tus venas, es una inyección turbo que combinada con una buena selección musical nos lleva al éxtasis más allá de lo corpóreo. Sí… Yo ya estuve allí… Pero en su momento respeté el espacio ajeno. Si he de matarme en mis locuras he de morir yo solo, nunca arrastraría a alguien más a mi demencia. Si he de morir lentamente con el cigarrillo, el alcohol o el vértigo quiero hacerlo sin compañía. ¿No es eso lo correcto? No hace falta tener un grado universitario para estar de acuerdo conmigo.

Así que mi mensaje a todos estos hijos de mami y de papi que creen tener los huevos para pasar con sus motos "modelo femenino" cómplicemente llamada "urbano" por los diseñadores, de capacidad de sólo 110 centímetros cúbicos en el cilindro (mi vaso de gaseosa tiene 200) que pasan por mi casa rugiendo con un escape modificado para tal "tarea" molestosa creyéndose los amos y señores del camino y que luego se convierten en un número estadístico más en la página de sucesos policiales y en obituarios, para aquellos que modifican el auto estéreo de sus vehículos potenciando las salidas y redirigiendo sus parlantes hacia el exterior del vehículo para "obligar" al ciudadano que contempla estupefacto este descaro es: llévense su estúpida moda a otra parte y salven algo de dignidad para ustedes porque algún día la necesitarán.

Para aquellos gorilas escapados del zoológico que apenas pueden deletrear y ni siquiera conocen la diferencia entre "haya" y "halla" que piensan comprarse un Blackberry les digo: dejen de hacer el ridículo, que en 12 meses ese aparato que tanto status piensan que les va a regalar ya será historia pero sus incongruentes conversaciones mal deletreadas seguirán. Ni siquiera comprenden la tecnología Wi-Fi pero ellos sacan fotos con su flamante N95, fotos que jamás serán impresas y por tanto jamás representaron utilidad alguna desde el comienzo. ¡Orates!
Y este es mi pueblo querido. Esta es la masa popular, la que me arrastra en su corriente, la que fija la moda y si soy "in" o "out" si sigo o no los principios que sustentan la base de lo actual. La sociedad consumista que no conoce los detalles detrás de los productos que adquieren, que no conoce las razones de por qué viven arrodillados delante de los multimillonarios inversionistas en marketing.

¡Pobres! No se me ocurre otra palabra más lastimera que esa. Por el momento…

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